Nacido en Milán en 1813 y fallecido en Marsella en 1853, de fe viva y profunda,
fue una extraordinaria figura del laicado católico.
Esposo
y padre de una hija, su corta vida estuvo llena de oración, acción y compromiso
cristiano, atrayendo y congregando a jóvenes dispuestos a enfrentarse a quienes
pretendían enseñarles en la escuela y en la universidad doctrinas
anticristianas.
Sentó las bases del nuevo pensamiento social
defendiendo la justicia en las relaciones laborales y humanas, condenando la
esclavitud y rechazando las enormes diferencias entre ricos y pobres. Su obra
tendió a sustituir la limosna por la justicia social.
En 1833 y con el único objetivo de evangelizar a través de una actuación
personal con los necesitados, se crea la Conferencia de la Caridad. Poco
después esta conferencia y otras que fueron surgiendo, bajo la protección de la
Virgen y el patronazgo de San Vicente de Paúl, dan origen a las
Conferencias de San Vicente de Paúl, institución laica al
servicio de los pobres.
Murió muy joven, pero ciento cincuenta años más tarde siguen vivos sus
planteamientos sociales y su testimonio evangélico. Su vida la podemos resumir
en tres palabras: oración, trabajo y entrega,
tres principios permanentes en la concepción del cristianismo que Ozanam supo
vivir y transmitir.
El 22 de agosto de 1997 fue beatificado por
Juan Pablo II en la catedral de Notre Dâme en Paris.
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